No sé si conocéis el nuevo programa de La Sexta: El jefe infiltrado. Cada semana el jefe de una empresa se infiltra como trabajador dentro de su empresa para ver cómo funcionan sus centros desde dentro.La semana pasada (lo emiten los jueves) fue el turno de la cadena de gimnasios de low cost ALTAFIT

En un principio estuve a la expectativa como licenciado en Educación Física y amante del mundo del deporte en general. Fiel a mis principios, si el programa no tenía relación con la Educación Física como materia dentro del sistema educativo, no podría ser incluido en el blog… viera lo que viera. Los seguidores del blog sabéis que no hay ni una sola entrada que no vaya en esta dirección (y a veces no será por ganas de cruzar el límite autoimpuesto). Pero ya sabéis lo difícil que resulta ser fiel a tus principios.

En fin, gracias a unas palabras del jefe antes de infiltrarse cuando hace la presentación, puedo colgar efectivamente este capítulo del programa y comentar algunas cosas. Todas no porque no tengo espacio suficiente. Como en muchos otros casos, os apuntaré puntos de mira para la reflexión.

Antes de empezar, una cosa: el jefe parece una buena persona. Y es un valor añadido. Lo digo porque ahora voy a entrar a valorar su formación como director general de la cadena de gimnasios y no pretendo juzgar el trabajo de nadie. En el minuto 5, el jefe nos informa que es filólogo, concretamente medievalista, que es experto en marquéting y estrategia empresarial y que aunque le gustaría dedicarse a escribir o a ser director de teatro… la vida le ha llevado a dedicarse a RENTABILIZAR la cadena de gimnasios low cost. Confiesa que no es un hombre de gimnasio, que antes no había tenido vinculación alguna con el mundo del deporte, que no le gustan la mayoría de los deportes y que en “clase de gimnasia se escaqueaba y se iba a la biblioteca a leer”

A partir de aquí, se infiltra en diferentes centros haciendo ver que optaba a un puesto de coordinador. Bien, pues que se escaqueara de la clase de gimnasia es sin duda… lo menos grave del capítulo. Tanto es así que me indigné tanto viendo el capítulo en general que no me afectó. Es más “tuve que estar contento por su comentario de la gimnasia” para poder introducir la noticia en el blog.

Os recomiendo, aconsejo, sugiero… que veáis el capítulo íntegro. No quiero descubriros nada. Fijaros en los diferentes perfiles profesionales de los técnicos que aparecen el el vídeo: en cómo imparten la clase, en cómo tratan a los socios, en la formación que tienen, en sus comentarios, en sus conocimientos…

El desenlace consiste en que el jefe, después de infiltrarse, los llama a su despacho (ahora ya como jefe y subordinado) y les comenta lo que ha vivido junto a ellos. Y ahí entra desde mi punto de vista uno de los momentos más indignantes bajo mi punto de vista: premiar la incompetencia. Seguramente porque en primer lugar, es un programa de tv y en segundo lugar porque el jefe es en realidad una buena persona… quizás excesivamente buena persona.

Aquí os lo dejo. No os lo perdáis.

El jefe se infiltra en un centro de su cadena de gimnasios low cost

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