Lo reconozco, lo confieso públicamente: soy un fan del nuevo programa de telecinco “La Voz”. Lo cierto es que siempre que empieza un nuevo concurso que de una manera u otra, tiene relación con un proceso de enseñanza-aprendizaje, ahí estoy yo analizando lo que ocurre para intentar “sacarle punta”.

Al margen de que el formato del programa es muy interesante (cuánto menos, coherente: el concurso se llama la voz y el sistema para elegir a los finalistas empezó con unas audiciones ciegas sin que el tribunal les pudieran elegir viéndolos actuar en el escenario. Sólo la voz), esta reflexión tiene que ver con el proceso de evaluación. Considero fundamental que un educador/a vea el enlace que os propongo para poner en evidencia, de una manera gráfica, las repercusiones emocionales de un sistema de evaluación. Si, si… lo sé, no es más que un concurso. Pero si sabemos “leer” la televisión más allá de lo que nos pretenden vender, le podemos sacar más provecho que el puro ocio (que también está muy bien)

Veréis que Malú (una cantante de reconocido prestigio y miembro del tribunal) hace una confesión dónde, desde el corazón, pone en jaque algunos de los pilares básicos de la evaluación. No quiero condicionar el visionado a nadie. Sólo una guia: atención a la importancia de ser objetivo a la hora de evaluar.

Malú rota tras expulsar a uno de los cantantes de su equipo

Este post ha sido leído por 30 visitantes