Estos 15 días de confinamiento me han hecho reflexionar sobre cómo afrontaría la enseñanza de la Educación Física si fuera profesor de la ESO o el Bachillerato. Nadie dijo que fuera fácil pero hay que adaptarse a las nuevas situaciones y ésta es quizás una de las más excepcionales que nos ha tocado vivir.

Consciente que el profesorado en general estáis preocupados sobre cómo orientar la enseñanza de nuestra materia en estos difíciles momentos, os propongo una “guía rápida” para compartir algunos consejos con todos vosotros.

Adaptarse… o adaptarse

Una primera reflexión fundamental: sigo la programación que tenía establecida, adaptando todo aquello que el alumnado no podrá hacer desde casa o bien opto por elaborar una propuesta alternativa (programación confinada) al margen de lo que había programado?
Es una primera decisión que marcará el devenir de futuras decisiones. Sinceramente yo me inclino por la primera de las opciones porque me garantiza continuar el hilo conductor del APRENDIZAJE de mi alumnado. Adaptaría mi programación para consolidar el desarrollo de los criterios de evaluación que están definidos por el currículum para cada curso introduciendo las adaptaciones necesarias.

Enseña cómo puedas, pero enseña

Para enseñar lo que considero posible de una forma no presencial, buscaría la mejor estrategia para llegar al alumnado en función de los medios que tengan las familias en casa. Antes, deberé hacer un ejercicio de imaginación (a mejor diagnóstico inicial, mayor acierto) para hacer propuestas que se adapten a la gran variabilidad de situaciones, espacios para la práctica deportiva, materiales específicos o no (incluidos los universalmente versátiles rollos de papel higiénico), posibilidad de tener compañeros de soporte (hermanos, madre, padre…), etc con los cuáles se encuentre mi alumnado.

Respeta el carácter procedimental de la materia (motricidad)

Para todo aquello que viera imposible enseñar a distancia plantearía alternativas realistas. Si un contenido no lo puedo impartir cómo lo había planteado, buscaré situaciones lo más cercanas a la realidad. Por ejemplo, me imagino un trabajo de criterios de evaluación referidos a un deporte colectivo: puedo incluir el desarrollo de habilidades técnicas, observación de videos, resolución de problemas tácticos, aspectos de reglamento, etc. Eso sí, autoexigiéndome la máxima prioridad en dirección a la motricidad.

¿Qué aprendizajes son relativamente fáciles de enseñar en tiempos de confinamiento?

a) Los que tienen que ver con la condición física orientada a la salud sobre todo aquellos relacionados con la fuerza resistencia y la flexibilidad. Y con especial atención al control postural. Estos días estoy viendo vídeos que envía alumnado de ESO y Bachillerato con errores de ejecución que son perjudiciales sobre todo para la salud de la espalda.

b) Los referidos a la “dimensión individual” de diferentes disciplinas deportivas: práctica de habilidades básicas y técnicas: elementos sencillos de gimnasia artística, conducción, desplazamientos defensivos, pases y recepciones/golpeos con raquetas (si hay una pared o un compañero), algunas técnicas de atletismo, etc.

c) Aquellos vinculados a la expresión y la comunicación corporal: mimo, trabajo con máscaras, habilidades circenses, dramatización, trabajo de las emociones, etc.

d) Los relacionados con la actividad física y la música: reproducción y diseño de coreografías, bailes, danzas, etc.

e) Me parece muy interesante seguir trabajando “con intencionalidad” muchos de los valores que nos ofrece la práctica de actividad física y el deporte, “aparcando” alguno difícil de trabajar en confinamiento (la cooperación, respetar al adversario, aceptar el error del compañero, etc.) y acentuando el desarrollo de otros que pueden ayudar a nuestro alumnado a sobrellevar mejor esta situación de aislamiento: esfuerzo, dedicación, autoexigencia, tenacidad, paciencia, etc.

Autonomía si, pero sin pasarse de la raya.

No deis al alumnado tareas de “entrenador” o de “técnico de sala” de un centro de fitness. Si les pedimos ejercicios, variantes de ejercicios, progresiones, juegos que sea siempre en función de aquellos criterios de evaluación pensados para el desarrollo de la autonomía del alumnado.

No hagáis zapping con la Educación Física

Lo que no puede ser desde mi punto de vista es ofrecer al alumnado un menú Educación Física en modo “zapping” como el mando de la tele dónde ahora les hago hacer sentadillas y flexiones, después malabares con rollos de papel higiénico y al final, bailar una coreografía Just dance. Sea cuál sea vuestra propuesta, sólo os pido que esté PROGRAMADA, pensada anticipadamente, que suponga APRENDIZAJE para vuestro alumnado y en la medida de lo posible que tenga un alto contenido de MOTRICIDAD.

Convertiros en entrenadores personales de vuestro alumnado

Y para acabar, me gustaría compartir en voz alta otra reflexión con todos vosotros. Al margen de estas orientaciones “formales” (más obligatorias) creo que si fuera profe de Educación Física me convertiría en “entrenador personal” de mi alumnado prescribiendo ejercicio físico para convertir en activos muchos de los tiempos que pasan en casa. Nuestro alumnado sin salir de casa tiene demasiadas tentaciones sedentarias y nosotros podemos sugerirles (al margen de lo que les enseñamos en nuestras dos horas semanales de clase con ellos y ellas) rutinas, hiits, tábatas, coreografías, retos motrices, eSports motrices, tareas domésticas, etc… para que los apliquen en su tiempo libre. Eso también es enseñar pero es un aprendizaje que aunque no formal” puede ser de un gran impacto para nuestro alumnado.

Con el confinamiento, nuestra materia se ve seriamente afectada porque nuestra esencia: la MOTRICIDAD y la INTERACCIÓN física (“el cuerpo a cuerpo”) se ve alterada.

Si como yo sois de los que consideráis a la Educación Física una materia instrumental capaz de ofrecer las herramientas necesarias para que el alumnado cuide su cuerpo a lo largo de su vida, este confinamiento es una gran oportunidad para demostrarlo y que la sociedad en general nos valore más como colectivo.

Como decía el sabio: “Piensa en grande y actúa en pequeño”. Así lo podremos conseguir.

Todo saldrá bien. Cuidaros. Salud, salud y salud

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