Queridos amigos, estamos frente a otra entrada que nos deja mal, muy mal posicionados frente a la sociedad.
Martín Piñol es uno de ellos como tantos otros que han ido apareciendo en este blog. El potro, el pino, el silbato, el plinton, las formaciones militares, los gritos, la disciplina, el miedo, el sufrimiento, etc… son recordados por algunos en clave de humor porque seguramente en marcaron sus vidas.
Como es habitual en mi, no voy a comentaros el monólogo. Tenéis que verlo vosotros. Sólo os quiero preparar para afrontar duros comentarios, chistes que son graciosos de puertas afuera pero duros de puertas adentro. No me siento identificado. En absoluto. Pero… me hacen daño. En algún caso, porque no dejan de ser un poco (o un mucho) verdad.
Os dejo con tres puntos de reflexión para que centréis el visionado:
1. El título del monólogo
2. La utilidad de nuestra materia
3. El nivel cultural de su “monitor de gimnasia”
Coged aire: inspirad… espirad…. inspirad… espirad…. y ya podéis abrir el enlace:
Esta entrada ha sido sugerida por nuestro compañero Alex Marín Ramírez, graduado en CAFE en el INEFC-centro de Barcelona, un joven en formación que apuesta de forma clara y decidida, por una educación física diferente a la tradicional. Muchas gracias por compartir nuestro camino

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