Esta entrada me sabe muy mal. Dani Rovira se ha hecho famoso por Ocho apellidos vascos y es un tipo simpático y gracioso. De eso no cabe la menor duda. Cuando me enteré que era “colega de profesión” aún me gustó más. Iluso de mi, pensé que podría ser una muy buena oportunidad para que cuando dijera que había estudiado CAFE se viera la profesión de “otra manera”.

Y no ha sido así. Y lo lamento, profundamente.Una cosa es que el comentario venga de alguien ajeno a nuestro colectivo, que ni no nos conoce, no sabe a lo que en realidad nos dedicamos y además suele tener prejuicios fruto de experiencias pasadas vividas en su “gimnasia” escolar. Pero que el comentario venga desde dentro, de alguien que ha decidió estudiar una carrera en un momento de su vida adulta que es muy vocacional…

Aunque afortunadamente para él, se haya dedicador profesionalmente a profundizar más en los contenidos de la “expresión corporal”, estoy seguro que su experiencia en la facultad le ha dejado una marca en su corazoncito. Por eso estoy muy decepcionado y triste. Una auténtica lástima y una gran oportunidad perdida.

Es evidente que Dani es humorista (monolguista) y que el humor tiene estas cosas pero la imagen que da nuestro colectivo profesional es una vez más (y ya van…) triste e injusta.

Haced click en el minuto 29.40 (o en el 14.40 si empieza desde el principio) y juzgad por vosotros mismos.

Dani Rovira en Todo va bien

Esta entrada ha sido sugerida por Isaac Pérez, profesor en la facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de Granada, precisamente. Muchas gracias. No sé si fue o no alumno tuyo pero en el caso de haberlo sido, a mi me dejaría un valor añadido de tristeza e incomprensión.

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