No hay excusas, ni justificaciones. Formarse es una cuestión de responsabilidad individual. Sabemos perfectamente que la administración educativa no nos trata nada bien: trabajamos “más” (con más alumnos por clase, con más diversidad, más horas lectivas, más implicación, más burocracia, más…) por “menos” (menos dinero, menos ayuda, menos recursos, menos reconocimiento, menos…). Pero no me vale. Debemos formarnos por una única y contundente razón: porque nuestro alumnado lo merece. Así de simple. Seguiremos reclamando unas condiciones de trabajo más dignas, pero mientras tanto no podemos descuidar nuestra formación.

Los dos problemas más evidentes por los que muchos docentes no se forman son el tiempo y el dinero. En cualquier empresa, se paga a los trabajadores para que se formen dentro del horario de trabajo. Nuestro convenio es diferente. En esta entrada me gustaría hablaros de Twitter como “curso de formación virtual continuo”. Es una excelente herramienta formativa porque es fácil de usar, gratuita, rápida y obtienes formación de calidad si la sabes utilizar adecuadamente.

Las claves de su éxito según mi experiencia son:

a) COMPARTIR: dar y recibir entre iguales. Tenemos mucho que aprender pero también mucho que mostrar. No me gustan los “tuiteros a la sombra” que siguen a gente pero no aportan nada en absoluto.

b) Abrir una cuenta, SÓLO para temas profesionales concretos (educación, educación física, deporte educativo, etc.). Para cuestiones personales ya hay otras redes sociales. Muchas veces tengo tentaciones de utilizarla para hablar de futbol y del Barça (que es otra de mis pasiones) pero no: mis seguidores no merecen mi opinión en un tema del cual no soy experto.

c) ESCOGER muy bien a quién seguir: sólo quién te aporte conocimientos, vivencias, experiencias, etc. Ser selectivo tiene premio. Yo soy extremadamente selectivo. Antes de seguir a alguien reviso los tuits que hace. Si veo que me pueden interesar, adelante.

d) AUTOIMPONERSE una rutina de redactar un número determinado de tuits al día/semana. Yo por ejemplo, soy de tres al día a primera hora de la mañana mientras desayuno. Después durante el día pueden caer más… o no.
Pero, ¿de dónde puedo sacar la información para generar un tuit de calidad?

Os voy a dar seis opciones que se me ocurren y que hago servir:

1. Redactar un tuit nuevo opinando sobre algún tema de debate o de reflexión sobre la profesión. Sólo tienes 140 caracteres. Por tanto, hay que ir al grano. Suelo hacerlo por ejemplo, cuando leo un libro o un artículo y me apetece comentar una conclusión del autor. Intentad que el tuit sea lo más visual posible. Adjuntar una imagen resta caracteres pero vale la pena.

2. Responder a un tuit de otro tuitero. Una respuesta que complementa o que colabore en la reflexión iniciada por otro. Muy interesante porque a veces se produce una interesantísima conversación con otros tuiteros que te siguen o sigues.

3. Hacer un retuit que es como el “reenviar” del correo electrónico. Es la opción más fácil y más cómoda que hay pero también la menos comprometida. Compartes si pero sin un valor añadido. Conviene no abusar. Por ejemplo, cuando no tengo una conexión potente (en vacaciones) tiro más del RT puro.

4. Citar tuit. En esencia es un retuit, pero con valor añadido: añades un comentario tuyo, una reflexión, una aportación complementaria, que “cura el contenido”. Me encanta esta opción: una oportunidad de “decir la tuya”.

5. Estar subscrito a blogs, webs…de compañeros y compañeras de profesión. Recibes cada nueva entrada por correo electrónico y compartirla en Twitter es muy fácil.

6. Descargarte una aplicación que selecciona artículos, información, publicaciones sobre un tema determinado. Yo utilizo Flipboard que es gratuita, visual y muy intuitiva en el uso. De aquí selecciono las revistas que me interesan por temas (educación, educación física, deporte escolar, deporte educativo, educación y TIC, etc.) y dentro de cada revista el artículo, la entrada de blog, la experiencia, la vivencia que quiero compartir por Twitter. En mis primeros pasos en Twitter no entendía como la gente podía generar tantos tuits, hasta que una buena amiga (gracias Marta) me sugirió bajarme y utilizar Flipboard. Cuando dominas la herramienta te das cuenta de lo fácil que resulta.

Y para acabar, me vais a permitir que os dé tres consejos para no fracasar en el intento.

En primer lugar, no angustiarse. Cada uno se autoimpone un nivel de dedicación a Twitter que no es ni mejor ni peor que el de otro tuitero. Y si no llegas, tampoco pasa nada. Comprométete a aquello que crees que puedes asumir.

En segundo lugar, no os obsesionéis con las “cantidades”: número de seguidores, número de tuits, número de visualizaciones, número de retuits, etc. Lo importante es FILTRAR y SELECCIONAR muy bien la información que queréis compartir. Lo otro son es entrar en competiciones que no llevan a ningún sitio.

Y en tercer lugar y para acabar, tomaros Twitter como un acto de generosidad. La clave es COMPARTIR, colaborar con otros profesionales que como tú queréis ser docentes cada vez mejor, más formados y más actualizados. Que nadie piense que Twitter puede substituir a otros tipos de formación (virtuales o presenciales). Es una herramienta formativa más, muy potente para lo sencilla que resulta.

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