La noticia que ha aparecido hoy en diferentes medios de comunicación me parece una broma de mal gusto. Es alucinante. Tengo la sensación (y esta es mi interpretación) que el Secretario de Estado de Cultura para justificar la necesidad de dedicar más tiempo a la lectura, utiliza un argumento muy poco sólido. Si resulta que en la educación obligatoria se hacen dos horas de Educación Física (una asignatura “María”, sin importancia, sin rigor académico, etc.) porque resulta que es importante practicar actividad física para la salud, por lo menos pedimos el mismo número de horas para la lectura. Curioso que no hayan reclamado horas pensando en otras asignaturas del currículum. Justo cuando la sociedad actual tiene un problema con el sedentarismo y las altas tasas de sobrepeso por culpa del uso excesivo de las tecnologías, hacen necesario que se incrementen las horas de Educación Física semanales.

Encima tenemos que oír de boca del ministro decir que “ponemos mucho empeño en que los chicos hagan deporte“. ¿Mucho empeño? ¿Le llama empeño al hecho de tener que salvar “in extremis” las insuficientes dos horas de Educación Física, cuando el parlamento europeo recomienda tres desde hace años para parar la pandemia de la obesidad infantil? Nuestro colectivo no reclama tres horas para tener las mismas horas que matemáticas o lengua: reclamamos tres horas porque es el tiempo que los expertos recomiendan realizar práctica de actividad física para mantenerse sano y saludable.

Esto me recuerda a la educación en valores. No es necesaria una asignatura específica para trabajar los valores (de éstas ya las hemos tenido en escuelas e institutos y han resultado bastante inútiles). Lo que es fundamental es que se respire un ambiente de buena educación en todas y cada una de las actividades que se realizan en un centro escolar. Los valores se enseñan con el ejemplo, no con ejercicios en el aula.

Con la lectura pasa algo parecido. No es cuestión de introducir horas de lectura, la clave debería ser incluir la lectura en todas y cada una de las asignaturas del currículum. En la de Educación Física, también. Que en el titular salga “gimnasia” y después hablen de Educación Física, no es lo más preocupante. Por desgracia, estamos acostumbrados. Lo que más me duele es el desconocimiento y la falta de respeto por una asignatura que educa el cuerpo a través y mediante el movimiento. Un cuerpo que es… para toda la vida

La administración busca que la lectura ocupe el mismo tiempo que la gimnasia en las escuelas (La Vanguardia)

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