La aplicación de la tecnología sobre la práctica motriz es infinita: evaluación del movimiento, biofeedback, sincronización en la expresión corporal, medición de saltos, distancias, velocidades, precisión en los lanzamientos, coordinación dinámica, eficacia energética, procesos vicarios de la ejecución técnica…

Que la asignatura de EF sea principalmente práctica no debería impedir la plena incorporación de las tecnologías emergentes, especialmente cuando los docentes observan con entusiasmo las valiosas aportaciones que las herramientas digitales pueden ofrecer en el proceso enseñanza-aprendizaje en muchas otras materias curriculares.

Podéis leer el post completo publicado por del Dr. Manuel Jiménez López en INED 21:

¿Es tecnófoba la Educación Física?

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