Cuando estamos involucrados en un proceso de evaluación y de alguna manera somos juzgados por alguien (un profesor, un tribunal, el padre o la madre…) y nos suspenden sin conseguir el objetivo que nos habíamos planteado, nos cuesta asumir el supuesto fracaso.

Los que sois profesores lo sabéis perfectamente. Las reacciones son muy variadas y van desde los que tiran pelotas fuera y la culpa es siempre de los otros (a veces incluso es culpa del profesor), hasta los que de forma madura hacen uso de la autocrítica para analizar lo que ha sucedido. Y entre uno y otro extremo, muchos matices.

Alguien dijo que cuando ganas, hay cosas que haces mal y cuando pierdes, cosas que haces bien. Lo que es necesario e imprescindible es tener criterio para reflexionar y ver las dos caras de la misma moneda.

El caso es que la semana pasada, viendo Got Talent (un programa de Tele 5) que consiste en encontrar gente amateur con un talento especial del mundo del espectáculo, un concursante de esta edición se presentaba después de un gran fracaso en el Got Talent del 2016. El concursante, lejos de desanimarse, lejos de quejarse del criterio de los jueces, lejos de pensar que no es válido para este programa, supera ese momento de crisis y se prepara un número para demostrarse a si mismo que con esfuerzo y dedicación podrá conseguir

Con esfuerzo y dedicación conseguirás tus sueños (Got Talent 2017)

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